Limpiezas y ayunos. Cistitis. Candidiasis. H. Pylori.

Limpiezas y ayunos

Algunas personas tienen la  costumbre de llevar a cabo una limpieza o ayuno de forma periódica. Existen distintas variantes de la misma: Ingerir sólo agua, zumos verdes, zumos de fruta, caldos vegetales, etc.

No siempre es posible encontrar el espacio para efectuar estos ayunos o limpiezas de forma pausada, por ello hay quien realiza estas limpiezas intentando compatibilizarlas con el trabajo, pero en tal caso pueden resultar algo más difíciles o duras. Por ello, para las personas que quieran hacer un día de limpieza sin dejar de trabajar, es especialmente interesante reforzar la limpieza con alimentos más nutritivos, que nos aporten energía, pero que no rompan el ciclo de limpieza al que estamos intentando someter al organismo. En tal caso, nos puede ayudar tomar chlorella –la cantidad que deseemos-, levadura nutricional, mesquite en polvo, y hasta un litro de yogur o kéfir elaborado con leches vegetales, en especial de coco, almendra o avena.

Las limpiezas y ayunos nos ayudarán a fortalecer el sisteme inmune y a evitar infecciones de patógenos indeseables. Pero no serán del todo eficaces si no logramos hallar el equilibrio adecuado de la flora bacteriana.

Probióticos en la lucha contra algunas infecciones bacterianas. Vaginitis, cistitis y candidiasis.

Cistitis y vaginitis

La mejor forma de recuperar la flora vaginal es por la aplicación de un yogur elaborado en casa con L. Acidophilus en la zona a tratar. Mejor si el yogur contiene L. Acidophilus y varias Bifidobacterias, pues estas también habitan en la vagina de la mujer. El fermento para yogur casero Acidophilus con Bífidus de Génesis sería por tanto el ideal. Debería aplicarse una cantidad de unos 10 ml (una cucharada sopera) del yogur, a temperatura ambiente, no frío, con una jeringa especial para enemas de venta en farmacias, con la punta redondeada, o una punta de cocina para la aplicación de cremas pasteleras. Debería introducirse la punta todo lo que se pueda, para que el yogur llegue también al cérvix. Otro método sería mojar un tampón en el yogur, aunque hay quien recomienda no usar tampones con las infecciones. Al introducirlo, es bueno estar tumbada, con una almohada sobre la pelvis, para que el yogur llegue a una zona más profunda, y dejarlo ahí toda la noche, con una compresa. Aunque nuestra infección sea urinaria y no vaginal, el lavado vaginal con yogur vendrá bien, pues la orina puede contaminar a la vagina y viceversa: la vaginitis afecta con frecuencia a la vejiga. Por eso el tener una flora vaginal sana beneficia tanto a la vagina como a la vejiga.

Por otro lado, los probióticos orales repoblarán el intestino y las heces,  pero no llegarán a la zona vaginal, a no ser por contaminación de las heces. Es decir deben pasar del ano a la vagina: pero esto no siempre sucede. Aunque es bueno tomarlos para equilibrar la flora intestinal, de donde pudo provenir toda la infección.

Causas de la cistitis común (no intersticial) y su tratamiento desde la medicina natural

1.- Obstrucción de la uretra (conducto por el que se expulsa al exterior la orina de la vejiga). Esto hace que la orina no salga con la fuerza suficiente o lo haga de forma intermitente y no lave bien las zonas por donde va pasando la orina. La orina sana, cuando fluye con fuerza, al ser estéril, lava las zonas por las que va pasando. Esta obstrucción puede deberse a:

-Uso del diafragma como anticonceptivo: mal colocado o demasiado grande.

-Problemas de la espalda baja, que afectan a los nervios o a los músculos responsables de la contracción de la vejiga. Las mujeres embarazadas deben tener cuidado con el tipo de ejercicio que hacen, para no dañarse la espalda durante el embarazo, lo que podía afectar a la vejiga.

-Otros problemas anatómicos que compriman la uretra.

-Ropa demasiado apretada y sintética. Compresas y tampones con demasiado material sintético. En  general, frente a una infección vaginal o urinaria, hay quien desaconseja el uso de tampones.

  1. Una postura demasiado recostada al orinar, típica de las mujeres embarazadas. Esto hace que pueda entrar orina en la vagina, que va goteando durante el día y se infecta. Las mujeres embarazadas deberían orinar con las piernas bien abiertas y procurando inclinarse un poquito hacia adelante.
  2. El paso de bacterias (de la mujer) desde la vagina o el ano hacia la uretra, durante las relaciones sexuales. Por ello es importante beber agua un rato antes y orinar justo después de las relaciones. El paso de estas bacterias al secarse después de la ducha o limpiarse. Por eso se debe secar o limpiar de arriba hacia abajo.
  3. No orinar lo suficiente o no vaciar del todo la vejiga, lo que hace que haya más orina residual en la vejiga.
  4. El uso de algunos espermicidas como anticonceptivos, que matan también la flora vaginal benéfica.
  5. La falta de secreciones vaginales durante las relaciones sexuales, que producen demasiada fricción y pueden dañar un poco a la uretra.
  6. El mal uso de lubricantes. Demasiada cantidad o extenderlo fuera de la vagina o en la parte alta -en lugar de en la baja de la misma- puede hacer que se introduzca el lubricante en la uretra y acabar atrayendo a bacterias, pues los lubricantes suelen contener algún tipo de sustancias orgánicas
  7. Una mala alimentación y la flora intestinal alterada. El desequilibrio bacteriano hace que haya demasiadas bacterias no deseadas en el ano, lo cual puede contaminar la vagina y la uretra, por una mala forma de limpiar la zona anal. La cándida y la E. Coli son dos bacterias que afectan especialmente a la zona vaginal, cuando hay desequilibrio en la flora intestinal.
  8. Falta de estrógenos (típico de la menopausia), responsables de la construcción de la capa de fluidos que protegen a la vagina. Demasiada sequedad puede facilitar que las bacterias se adhieran a la pared vaginal, provocando vaginitis, lo que suele afectar también a la uretra y a la vejiga. En este caso el uso de lino, yogur casero de soja y otros fitoestrógenos, nos puede ayudar, mejor que la toma de hormonas sintéticas.
  9. Un exceso de lavado de la zona vaginal con jabones demasiado agresivos, destruyendo así la flora vaginal. En general el uso de productos químicos y sintéticos en esa zona.
  10. Una postura demasiado vertical del hombre en las relaciones sexuales, que puede dañar la vagina y la uretra.
  11. Un excesivo uso de antibióticos para otro tipo de enfermedades, que puede acabar debilitando la flora gastrointestinal y vaginal, debilitando así el sistema inmune, y favoreciendo las infecciones bacterianas y microbianas. El sistema inmune está directamente relacionado con nuestra mucosa intestinal.
  12. Una alimentación con demasiados productos tóxicos, demasiada azúcar, pesticidas, etc…, que afectará a la orina.
  13. Piedras en el riñón u otras infecciones renales, que afectan a la vejiga. Algunas personas que sufren de piedras de oxalatos han perdido la enzima oxalobacter formigenes, que ayuda a partir estas piedras. Pero los probióticos Bifidobacterium Infantis, Bifidobacterium Lactis y Lactobacilus Acidophilus ayudan a producir esta enzima que se ha perdido. Se encuentran en el fermento para yogur Acidophilus con Bífidus o en el Probiótico en cápsulas Megamix, ambos de Génesis Probióticos.
  14. En ciertos casos, una reacción alérgica recurrente de la mujer hacia el esperma del hombre.
  15. Todo lo que debilite el sistema inmune y permita que entren bacterias indeseables en el organismo: estrés, comida basura, estreñimiento, ciertos medicamentos, antiácidos (que desprotegen el estómago de su barrera ácida natural contra las bacterias…), pero sobre todo una flora intestinal comprometida, desequilibrada, como se ha dicho, en parte por muchas de estas sustancias o alimentos, falta de fibra, comida demasiado cocinada, etc.

Para estar seguros de que se trata de una infección bacteriana de la vejiga, se debería efectuar un cultivo, tomando muestras de la orina en una postura semi de pie. El uso de antibióticos para una infección leve debería ser de uno o dos días, volviéndose a realizar un cultivo al cabo de esos dos días. El dolor puede persistir unos días después de la toma de antibióticos, aunque ya esté curada la infección, por el daño ocasionado a la pared de la vejiga. Diez días tomando antibióticos afectará a muchas otras partes del cuerpo y será siempre necesario después de la toma de antibióticos un tratamiento con probióticos orales.

Tratamiento de las infecciones urinarias y -en su caso- de la vagina

Además de los probióticos (orales para repoblar la flora intestinal y tópicos en el interior de la vagina), y la erradicación de las causas que se explican arriba, se aconseja:

-Tomar extracto de gayuba durante una semana. No más de una semana seguida. No se debe tomar durante el embarazo. En vez de gayuba también se puede tomar sello de oro. Tampoco se puede tomar durante el embarazo. La gayuba o uva ursi contiene arbutina, que produce hidroquinona, un antibiótico que ayuda a matar a la bacteria, especialmente a la E.coli. También actúa como antiséptico y antiinflamatorio. Puede ocasionar ciertas molestias en el estómago o riñones si se toma más de una semana, por eso se puede acompañar de malvavisco para suavizar sus efectos.

-A algunas personas les va bien el arándano rojo, que actúa acidificando la orina. Pero es muy difícil acidificar la orina, por eso a muchas otras personas no les funciona. Además, no hay que buscar arándano sin más sino arándano rojo, porque en España se vende arándano azul, sin especificar, y hay quien lo compra como si fuera rojo. Y el arándano azul no produce ese efecto acidificador. El arándano rojo impide además que las bacterias se adhieran a la pared de la vejiga, por eso, puede ayudar también a algunas personas, aunque no se consiga el efecto acidificador. Si se opta por el arándano rojo se podría acompañar por vitamina C procedente de la acerola, para potenciar el efecto acidificador y fortalecer a la vez el sistema inmune. El problema de la acidificación es que escocerá aún más la orina.

-En el caso de que un cultivo nos advierta de que la cándida sea la causante de la infección,  puede ayudar tomar extracto de pau d´arco. No tomar durante el embarazo. La perlas de ajo también ayudan. Si tenemos cándida, deberíamos eliminar el azúcar blanco, pan blanco y carbohidratos refinados de nuestra dieta, aunque se deberían eliminar en cualquier caso. Y equilibrar la flora intestinal con probióticos orales. Pues la candidiasis, puede estar también en el origen de la infección de la vejiga.

-Beber mucha agua.

-Tomar carbonato de magnesio, para alcalinizar la orina. Reduce las molestias al orinar. Tomar la dosis que indique el bote. Se puede administrar durante el embarazo. Con la orina alcalina trabaja mejor también la gayuba.

-Si se quiere, se puede usar un cuarto de cucharada de té de bicarbonato sódico con agua entre cuatro y seis veces al día, para aliviar el escozor. También sirve el citrato de potasio. En ambos casos, se puede tomar siempre que se tengan bien los riñones y no se sufra de problemas de corazón. Ambos productos tienen un efecto alcalinizador de la orina.

-Complemento en polvo de D-Mannose: azúcar natural a la que se adhieren E. Coli y produce ácido hipúrico que dificulta que la bacteria prenda en las paredes. Se puede tomar durante el embarazo.

-Perlas de ajo, que actúan como antibiótico natural (para todas las bacterias). Se puede tomar durante el embarazo. Algunos productos antibióticos naturales combinan ajo, con aceite de orégano, canela y  clavo.

-Equinácea, para fortalecer el sistema inmune. No hay muchos estudios respecto a la toma durante el embarazo. En caso de tomarlo en el embarazo, debería ser en glicerina, no en alcohol. La toma de probióticos ayudará mucho al fortalecimiento del sistema inmune, y se pueden y deben tomar durante el embarazo.

RESUMEN:

En un tratamiento convencional y efectivo, se recomendaría en primer lugar hacerse un cultivo para asegurar que hay infección; y a continuación tomar: perlas de ajo, probióticos de calidad (orales y tópicos, con ducha de yogur), D-Mannose, mejorar la dieta y si se quiere alcalinizar la orina con carbonato de magnesio o citrato de potasio. Además, beber bastante agua y orinar con frecuencia, y eliminar cualquiera de las 16 causas que se explican arriba.

NOTA: La cistitis intersticial es una enfermedad distinta, mucho más compleja y grave, que afecta a hombres y a mujeres y consiste en la inflamación de la membrana que se encuentra entre la pared de la vejiga y los músculos de esta. Comienza por pequeñas úlceras y puede acabar llenando la vejiga de cicatrices y reduciendo considerablemente su tamaño. Si sufrimos algunos de los síntomas de la cistitis pero el cultivo da negativo, puede que tengamos cistitis intersticial.

Vaginitis y Candidiasis

La mucosa de las paredes vaginales está poblada por bacterias probióticas. Sin un equilibrio de estas bacterias, se puede producir fácilmente una infección por bacteria patógenas, hongos… Las colonias normales de una vagina sana suelen estar compuestas por lactobacterias gram positivas como la Lactobacillus crispatusLactobacillus jenseniiL. gasseri y la Lactobacillus iners, aunque los agentes patógenos suelen estar también presentes (como la gardanella vaginalis), pero controlados. Se sabe también que las Bifidobacterias habitan en la vagina de la mujer. De hecho, la Bifidobacterium Infantis –clave en el desarrollo de la flora del bebé- pasa a menudo al recién nacido con el primer contacto con la vagina, al nacer este sin cesárea. Últimamente se ha descubierto también que algunas mujeres contienen Bifidobacterias y no Lactobacillus. Por ello, un tratamiento probiótico para tratar las infecciones vaginales debería tener ambos géneros de bacterias. Los mecanismos de control que emplean las lactobacterias y bifidobacterias son el ácido láctico y la producción de peróxido de hidrógeno.

La vaginosis es un desequilibrio en la flora normal. La vaginitis es un crecimiento de bacterias patógenas, habitualmente gram negativas, que acaban produciendo una infección. Los microorganismos patógenos más comunes suelen ser la Cándida albicans, gardanella vaginalis y la Trichomonas vaginalis. Otros microorganismos que pueden estar en la vagina y reproducirse en exceso al perderse el equilibrio de la flora vaginal son: Neiserria gonorrheaUreaplasma species, Mycoplasma genitaliumStreptococcus species, Escherichia coli, y Chlamydia trachomatis.

El uso de antisépticos, antibióticos y substancias agresivas con toxinas pueden estresar la población probiótica, favoreciendo la infección. Los antibióticos pueden ayudar durante un tiempo a las pacientes, pero suelen dar lugar a una recaída en la enfermedad en no demasiado tiempo.

La vaginitis además suele desembocar en infecciones urinarias, con picores y mal olor. Puede agravarse también y tener otro tipo de complicaciones, partos prematuros, infecciones en la cadera…

Tanto el tratamiento externo o tópico como oral suele obtener buenos resultados. Parece que el tratamiento oral coloniza la vagina al ser excretados por el colón las bacterias administradas y pasar del ano a la vagina. Aunque lo ideal es un tratamiento conjunto, oral y tópico.

La mejor forma de recuperar la flora vaginal es por la aplicación de un yogur elaborado en casa con L. Acidophilus en la zona a tratar. Mejor si el yogur contiene L. Acidophilus y varias Bifidobacterias, pues estas, como se ha dicho, también habitan en la vagina de la mujer. El fermento para yogur casero Acidophilus con Bífidus de Génesis sería por tanto el ideal. Debería aplicarse una cantidad de unos 10 ml (una cucharada sopera) del yogur, a temperatura ambiente, no frío, con una jeringa especial para enemas de venta en farmacias, con la punta redondeada, o una punta de cocina para la aplicación de cremas pasteleras. Sería conveniente introducirse la punta todo lo que se pueda, para que el yogur llegue también al cérvix. Otro método sería mojar un tampón en el yogur, aunque hay quien recomienda no usar tampones con las infecciones. Al introducirlo, es bueno estar tumbada, con una almohada sobre la pelvis, para que el yogur llegue a una zona más profunda, y dejarlo ahí toda la noche, con una compresa. Aunque nuestra infección sea urinaria y no vaginal, el lavado vaginal con yogur vendrá bien, pues la orina puede contaminar a la vagina y viceversa: la vaginitis afecta con frecuencia a la vejiga. Por eso el tener una flora vaginal sana beneficia tanto a la vagina como a la vejiga.

Por otro lado, los probióticos orales repoblarán el intestino y las heces,  pero no llegarán a la zona vaginal, a no ser por contaminación de las heces. Es decir deben pasar del ano a la vagina: pero esto no siempre sucede. Aunque es bueno tomarlos para equilibrar la flora intestinal, de donde pudo provenir toda la infección. Se recomienda tomar yogur elaborado en casa con el fermento Acidophilus con Bífidus (el mismo que para la ducha vaginal); y si se quiere, acompar con las cápsulas Genesis Megamix, pues como se explica más abajo, los estudios clínicos más abundantes y favorables se han realizado con dos tipos de bacterias presentes en este probiótico: L. acidophilus y L. Rhamnosus.

La cándida es un tipo de hongo que se encuentra en muchos intestinos de personas sanas, pero de forma controlada. Pero si se pierde el equilibrio de la flora intestinal puede llegar a la vagina, atravesar el intestino delgado, alcanzar la boca y causar graves perjuicios a la persona.

Causas de la candidiasis

Entre las causas principales del crecimiento de la cándida –que afectan a la flora intestinal negativamente- están:

-Una mala alimentación.

-El estrés.

-Uso excesivo de antibióticos, sin tomar después probióticos.

-Un desequilibrio hormonal, con un predominio de estrógenos, por el uso de anticonceptivos orales, la presencia de xenoestrógenos (plásticos, pesticidas, cloro del agua, lejía, flúor, productos de limpieza, etc.,) lo que carga el hígado y afecta de forma adversa al intestino.

-Azúcar alta o diabetes.

-Falta de ácido clorhídrico, bilis, enzimas pancreáticas, y la disfunción hepática: porque estas sustancias inhiben el crecimiento de la cándida e impiden que atraviese la mucosa intestinal. Las proteasas mantienen el intestino delgado libre de parásitos.

-Medicamentos antiácidos y anti úlceras. Porque permiten que los microorganismos patógenos lleguen más fácilmente al intestino, al no ser detenidos por el ácido estomacal.

-El gluten, porque debilita las paredes intestinales, que la cándida aprovecha para llegar a la sangre.

Tratamiento natural de la candidiasis

Por todo ello, junto a la toma de probióticos –por vía oral y tópica-, nos puede ayudar también:

-Tomar extracto de pau d´arco. No se debe tomar durante el embarazo.

-La perlas de ajo también son efectivas (se pueden tomar durante el embarazo). Y también el aceite de orégano, con protección entérica (no se deben tomar durante el embarazo).

-Eliminar el azúcar blanco, pan blanco y carbohidratos refinados de nuestra dieta, aunque se deberían eliminar en cualquier caso.

-Mejorar el sistema inmune, reduciendo el estrés, mediante una alimentación más sana, haciendo más ejercicio, tomando equinácea, etc.

-Eliminar los medicamentos que afecten al estómago, hígado e intestino o que desequilibren las hormonas femeninas.

-Hacer limpiezas de hígado.

-Dejar el gluten, en su caso y tomar menos lácteos. Si acaso sólo en forma de yogur casero.

Las indicaciones que se dan en el apartado de cistitis e infecciones urinarias pueden ayudar también para recuperar la salud vaginal.

Investigaciones clínicas con resultados positivos en el tratamiento de la vaginitis con probióticos

  1. Universitá degli Studi di Siena (Delia et al. 2006): tratamiento durante tres meses con 2 tipos de supositorios vaginales en dos grupos distintos:

-Tratamiento sólo con L. acidóphilus

-Tratamiento con L. acidophilus y L. paracasei F19

Ambos tratamientos en los distintos grupos fueron favorables para tratar una infección vaginal

  1. Universidad de Milán (Drago et al. 2007). 40 mujeres con vaginosis se sometieron a una ducha vaginal con L. acidophilus durante seis días. Después de este tratamiento sólo 7,5% de mujeres seguían teniendo vaginosis. El olor típico de la vaginosis desapareció en el resto y el ph volvió a los niveles normales de 4,5 en 34 de las 40 mujeres.
  2. Universidad de Western Ontario (Reid et alia 2001). 42 mujeres tomaron cápsulas con Lactobacillus rhamnosus GR-1 y Lactobacillus fermentum RC-14 durante 38 días. La flora vaginal (que era normal sólo en el 49% del grupo) retornó a la normalidad en un 90% del grupo y 7 de las 11 mujeres que tenían vaginitis microbiana dentro del grupo se curaron después de un mes.

La misma universidad hizo el experimento con L. rhamnosus GG y no obtuvo resultados favorables.

  1. Investigaciones en el Israel´s Central Emek Hospital (Shalev et al. 1996): 46 pacientes con vaginosis tomaron yogurt con L.acidophilus activo. Los resultados fueron también favorables respecto al grupo placebo.
  2. Hospital universitario de Uppsala, en Suecia (Hallen et al. 1992). 57 mujeres infectadas con vaginitis microbiana tomaron L. acidophilus. La mitad del grupo se trató con placebo y la otra mitad con acidophilus. 16 de las 28 mujeres tratadas con acidóphilus equilibraron su flora y 0 en el grupo placebo.
  3. Investigadores italianos (Cianci el alia 2008) emplearon Lactobacillus ramnosus GR-1 y Lactobacillus reuteri para el tratamiento y prevención de la vaginosis y la vaginitis microbiana. El 92% de un grupo de 50 mujeres obtuvieron resultados favorables.
  4. Científicos de la Universidad de Sao Paulo (Martínez et al. 2009). Tratamiento con L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14 durante cuatro semanas. 87% de las mujeres se curaron. De ellas el 75% recuperó la flora vaginal normal.
  5. Departamento de obstetricia y Fetomaternidad de la Universidad de Medicina de Viena, Austria (Petricevic and Witt 2008). 190 mujeres con vaginosis recibieron tratamiento oral y tópico durante 7 días con L. Rhamnosus. El 83% mejoraron significativamente.

La misma universidad repitió el tratamiento con L. rhamnosus GR-1 y L reuteri RC.14, también con resultados favorables, algo menores que con el experimento anterior.

Fuente de estudios clínicos: Probiotics. Protection against Infection, de Casey Adams.

H. Pilori

Se estima que entre el 25% y 50% de las personas albergan esta bacteria en el estómago. A muchas de ellas no les produce ningún efecto adverso, o incluso puede servirles de protección contra las alergias. A otras personas, sin embargo, les  ocasiona procesos inflamatorios y problemas gastrointestinales (reflujo gástrico, úlcera, gastritis, linfoma de estómago, etc.). En ciertos pacientes puede incluso llegar a inducir una respuesta autoinmune y afectar a todo el organismo, a causa de una hiperpermeabilidad intestinal. Seguramente el efecto perjudicial o favorable de esta bacteria dependerá de la genética personal.

Tratamiento convencional

Tres o cuatro antibióticos y un inhibidor de la bomba de protones –un tipo de medicamento cuyo mayor efecto es la inhibición prolongada del ácido estomacal-. Estos medicamentos poseen numerosos efectos secundarios y entre el 10% y el 20% de los afectados recaen en la úlcera producida por H. pilori

Tratamiento natural

Complementos: Probióticos, regaliz desglirrizado  (760 mg 3 veces al día), Carnosine zinc (75 mg al  día),  jugo de aloe vera, aceite de orégano, jengibre, propóleo, reishi, cúrcuma, curcumina, aceite de onagra.

Alimentos:  alimentos fermentados, brocolli, coles de bruselas, chucrut, té verde, manzanas, cebollas, alcaparras.

Una bacteria específica ha demostrado clínicamente su capacidad de eliminar el H. Pylori del organismo: la LB44, una cepa o variante de la especie Lactobacilus Bulgaricus, con grandes propiedades terapéuticas.

La bacteria empleada en nuestro probiótico GENESIS LB es una cepa de la especie Lactobacillus Bulgaricus, dotada de grandes propiedades terapéuticas. Se extrae de los pétalos de la flor “Campanilla de Invierno” (Galanthus nivalis L.) durante la primavera en los Montes Balcanes; hasta ahora es la única fuente donde se ha hallado este microorganismo de propiedades sorprendentes. Si la mayoría de las bacterias de otros productores de probióticos se extraen de la boca o del intestino del ser humano, o bien de algunos animales, ni esta ni ninguna otra de nuestras bacterias se obtiene por este método: todas provienen de fuentes naturales de los Montes Balcanes.
Algunas bacterias probióticas producen CO2 durante la fermentación; un exceso de CO2 puede ocasionar molestias, gases e hinchazón. Por el contrario, la bacteria contenida en este probiótico no produce cantidad alguna de CO2.
Muchos probióticos del mercado no han sido sometidos a estudios clínicos para comprobar su eficacia; la específica cepa presente en GENESIS LB ha sido analizada de cara a su acción inhibidora de ciertos patógenos por la Harvard Medical School (Cambridge, Massachusetts) y su afiliado Birgham and Women’s Hospital (Boston, Massachusetts), con los siguientes resultados:

TASA DE INHIBICIÓN DE PATÓGENOS IN VITRO

Esherichia Coli 100 %
Salmonella typhimurium
(Bacteria patógena asociada a los alimentos crudos o mal cocinados)
100 %
Listeria monocytogenes
(Patógeno con tasas de mortalidad superiores al 50% si se desarrolla la infección)
100 %
Staphylococcus aureus
(Una de las bacterias más asociadas a la resistencia frente a antibióticos)
100 %
Acinetobacter baumanii 100 %
Enterococcus faecalis
(Puede causar endocarditis, infecciones de vejiga y próstata)
99,86 %
Enterocuccus faecium 99,68 %
Pseudomonas aeruginosa 100 %
Shigella sonnei 100 %

TASA DE INHIBICIÓN MICÓTICA

Aspergillus flavus 100 %
Aspergillus niger
(Bacteria patógena asociada a los alimentos crudos o mal cocinados)
66 %
Trichoderma viride
(Patógeno con tasas de mortalidad superiores al 50% si se desarrolla la infección)
100 %
Fusarium graminearum
(Una de las bacterias más asociadas a la resistencia frente a antibióticos)
100 %
Penicillinum claviforme 100 %

En un estudio realizado en el Hospital Universitario de Sofía , 22 de 24 pacientes infectados con H. pylori consiguieron erradicar esta bacteria con la ingesta de L. Bulgaricus LB44 en un período de 10 días. Esta cepa también ha sido analizada y testada en la Academia de Ciencias Búlgara, en el Centro Nacional de Higiene, Ecología Médica y Nutrición -del Ministerio de Sanidad Búlgaro-, y en otras instituciones internacionales, que evidencian sus múltiples propiedades.

Puede tomarse a la vez que los yogures elaborados con nuestros fermentos. Recomendamos en especial -para el tratamiento de H. Pylori- el yogur búlgaro original elaborado a 45ºC -en una yogurtera especial, en termomix o en el horno, con las instrucciones que se dan en nuestro apartado de cómo hacer yogur y kéfir-.

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