Hacer yogur con leche

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YOGUR SIN BIFIDUS

Yogur Búlgaro original
Yogur Occidental
43º a 45º C
1ª Siembra: 8-10 horas
2ª Siembra: 3-5 horas

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YOGUR CON BIFIDUS

Bifidobúlgaro
Bífido puro
BífidoKéfir
Acidóphilus con Bífidus
Acidóphilus
38-39ºC
1ª Siembra: 8-10 horas
2ª Siembra: 3-5 horas

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KÉFIR

Kéfir normal (sin bífidus)
-
-
En torno a 29º
1ª Siembra: 14-20 horas
2ª Siembra: 6-8 horas.

Variaciones de la temperatura:
A la hora de ajustar la temperatura, tener en cuenta la época del año, la hora del día, el ambiente de la habitación, las condiciones meteorológicas, etc. Por ello, al cabo de un rato de fermentación, será bueno comprobar la temperatura con un termómetro de cocina, pues no siempre coincidirá la temperatura que indique la máquina con la real. Subir o bajar en su caso.

Variaciones del tiempo:
A veces se necesitará algo más de tiempo del indicado, según la cantidad de fermento y leche empleados, la temperatura, etc. Probar y prolongar el tiempo, en su caso.

Litros de leche:
Con sobre: fermenta hasta cinco litros a la vez, aunque se puede usar menos cantidad.
Con píldora: hasta tres litros a la vez, aunque se puede usar menos cantidad.

Instrumentos:
Además del horno, la yogurtera, la olla eléctrica o el robot de cocina y los recipientes empleados, nos puede ayudar utilizar un termómetro de cocina, aunque no es imprescindible.

Tipos de leche:
Se puede emplear cualquier tipo de leche, fresca o UHT, pero según la marca y la época del año, aunque fermentará igualmente, producirá un yogur con variaciones en el sabor, en la textura y en el aroma. La leche fresca o pasteurizada -que se vende en frío- es más sana que la UHT, porque el calor ha destruido menos nutrientes. Y la de cabra u oveja son más digeribles que la de vaca.

Modos de preparación

 

En yogurtera

La mayoría de las yogurteras del mercado funcionan a 39 o 40 º, aunque la temperatura puede variar un poco al alza o a la baja dependiendo de las épocas del año, y la habitación.

Nuestros fermentos para yogur y kéfir más completos desde el punto de vista probiótico son sin duda los que llevan Bífidus, pues tienen mayor variedad de bacterias y colonizan el intestino delgado y el grueso: Búlgaro con Bífidus, Acidóphilus con Bífidus y kéfir con Bífidus. Son nuestros yogures estrella y los que más recomendamos.

Estos tres fermentos se van a desarrollar perfectamente en una yogurtera convencional, como la que la mayoría de la gente tiene en casa. Simplemente hay que llenar los vasitos con la bebida elegida, abrir el sobre o la cápsula del fermento, volcar el contenido completo en una cuchara y dividirlo a ojo entre cada vasito. A los 3 minutos removeremos el fermento que está flotando en cada vasito para que se disuelva mejor. Se coloca a continuación la campana de la yogurtera (no hace falta poner la tapa de cada yogur) y a esperar de 8 a 10 horas. Abajo se explica el proceso más minuciosamente.

Si uno, por razones culinarias o por un motivo terapéutico concreto, quiere elaborar yogur Búlgaro original o yogur natural occidental (que no llevan Bífidus), necesitaría unos 44º ó 45º para obtener una textura adecuada. Para ello puede, emplear el método del horno (ver el apartado correspondiente en nuestra página) o comprarse una yogurtera que permita regular la temperatura, como la ONECONCEPT, que puede regularse entre 30º y 45º, por lo que sirve para:

-yogur y kéfir con Bífidus (que se hacen entre 38 y 40º).

-yogur Búlgaro original (sin bífidus, que se hace a 45º).

-Y para kéfir sin bífidus, que se hace a 29º o 30º.

La yogurtera ONECONCEPT se puede comprar en Amazon.es. Es un poco más cara que una yogurtera convencional, pero una gran inversión.

Algunas personas que hacen habitualmente yogur se cansan del método de los vasitos. En tal caso, caben dos opciones: buscar botes de cristal más no muy altos –poco más que los vasitos- pero mucho más anchos, que permitan con dos o tres recipientes hacer la misma cantidad de yogur que con 6 ó 7 vasitos. Para asegurarse de que la yogurtera calienta bien la bebida en esos botes, podemos comprar un termómetro digital de cocina y medir la temperatura, para comprobar si no baja de los 38º. O bien emplear una olla eléctrica, como la que recomendamos un poco más abajo.

¿Se debe calentar la leche o bebida antes de echarla en la yogurtera? No es preciso, sólo que si se hace –midiéndolo bien con un termómetro de cocina- la fermentación comenzará antes y el proceso durará una hora menos aprox. Ahorraremos algo de tiempo. Pero se puede usar la bebida a temperatura ambiente. Eso sí, no echar nunca la bebida fría del frigorífico, porque entonces la yogurtera deberá emplear un tiempo mayor en calentarla.

Por último, añadir que algunas yogurteras trabajan con agua dentro del recipiente en el que se colocan los vasos –para distribuir mejor el calor- y otras no. Seguir las instrucciones en cada caso.

En robot de cocina

Si tenemos un robot de cocina, ajustar a 39º o 45º, según el yogur que vayamos a preparar. Algunos robots de cocina sólo permiten ajustar la temperatura de 5 en 5 grados. En tal caso, para los yogures con bífidus,  ajustar a 40º en vez de a 39º. Llenar el recipiente del robot con la cantidad de leche que deseemos, pues con una sola píldora  se pueden fermentar 3 litros a la vez, y con un sobre hasta 5 litros. COMO EL RECIPIENTE DEL ROBOT DE COCINA SUELE SER GRANDE, SI ESTAMOS USANDO VARIOS LITROS DE LECHE, A VECES TENDREMOS QUE SUBIR UNOS GRADOS MÁS LA TEMPERATURA DEL TERMOSTATO  PARA QUE TODA LA LECHE ALCANCE LA TEMPERATURA DESEADA. Por ej., para llegar a los 40º, puede que tengamos que ajustarlo a 45º. USAR UN TERMÓMETRO DE COCINA PARA CORREGIR ESTE POSIBLE DESAJUSTE. Algunos robots de cocina no tienen la opción de desconectar la hélice del motor mientras calienta a la temperatura programada, provocando un ruido que resulta demasiado molesto durante todas las horas que dura la fermentación.

En olla eléctrica

Algunas ollas eléctricas (de entre 3 y 6 litros de capacidad) tienen una función para hacer yogur. Con estas ollas, podemos elaborar ¡una cantidad mucho mayor de yogur de una sola vez y en un solo recipiente! Una olla eléctrica que nos gusta especialmente es la olla GM, Modelo Beta, que cuenta con una función automática de yogur, que calienta a unos 40º. Resulta idónea, por tanto, para hacer yogur o kéfir con Bífidus, que como se ha indicado más arriba, es el más sencillo de elaborar y el más completo desde el punto de vista probiótico.

Tiene una capacidad máxima de 3 litros, de modo que con una sola cápsula o sobre de nuestros fermentos, tendremos 3 litros de yogur de una vez -o menos cantidad, si no llenamos el recipiente del todo-, que al final podemos guardar en distintos recipientes grandes, para no estar abriendo y cerrando siempre un único contenedor -que lo hace más vulnerable a la contaminación bacteriana del frigorífico-. El último de esos recipientes lo usaremos para las resiembras.

El contenedor de esta olla es de alumino por fuera, pero de cerámica por dentro, por lo que no es perjudicial para la salud.

Se puede emplear incluso para elaborar yogur Búlgaro, con un pequeño truco: Se vierte la bebida en el recipiente, se pone otro programa que no sea el de yogur, y ESTANDO  MUY PENDIENTES,  CON UN TERMÓMEETRO  DE COCINA, al llegar a los 45º se apaga el programa que estamos empleando para calentar la bebida y se activa la función yogur. Aunque la función yogur llega sólo a los 40º, como la bebida la hemos calentado a 45º, permanecerá a esa temperatura un buen tiempo. A las 3 ó 4 horas podemos volver a subirle un poco la temperatura, repitiendo el proceso si queremos. Pero esto sólo si nos interesa hacer yogur Búlgaro original o natural occidental. CON EN EL RESTO SÓLO HAY QUE VOLCAR LA BEBIDA, ESPARCIR EL FERMENTO, REMOVER A LOS TRES O CUATRO MINUTOS, DARLE AL PROGRAMA DE YOGUR Y ESPERAR EL TIEMPO PRECISO.

Se puede comprar en Amazon.es

ES IMPORTANTE RECORDAR que con la olla eléctrica, al hacer las resiembras, tendremos que cortar el programa de yogur a la mitad y sacar antes el yogur ya elaborado, pues las resiembras son mucho más cortas. Que cada uno lo quite a su gusto.

SI USTED YA TIENE OTRO MODELO DE OLLA ELÉCTRICA GM SIN FUNCIÓN YOGUR PUEDE poner cualquier programa, calentar la leche a  3 ó 4 grados más de la temperartura deseada mediante un termómetro de cocina, con cuidado de no pasarse. Apagar el programa al llegar a la temperatura elegida y cerrar inmediatamente la olla. Repetir el proceso cada dos o tres horas hasta que el yogur esté hecho. Si el entorno no es muy frío, la olla puede ir conservando la temperatura, bajándola muy lentamente mientras está apagada -al permanecer cerrada-, recuperándo la temperatura cada dos o tres horas con el sistema explicado. Es el mismo método que el horno, pero aplicado a la olla eléctrica.

Estos serían, en resumen, los pasos a seguir CON CUALQUIERA DE LOS MÉTODOS CON FUNCIÓN YOGUR -yogurtera, olla eléctrica o robot de cocina-:

  • Encender la yogurtera, olla o robot de cocina para que vayan ganando temperatura. Se puede calentar la leche al fuego para ahorrar tiempo, hasta que alcance la temperatura deseada (medir con termómetro de cocina para no pasarse). Este paso puede omitirse si usamos leche del tiempo,  no  refrigerada.

    Si empleáramos leche sin lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.

    Verterla a continuación en el vaso del robot de cocina,  en los recipientes que trae la yogurtera o en unos vasos similares que tengamos en casa, pero que nos permita cubrirlos con la tapa o campana grande de la yogurtera.

    Con leche cruda -que casi nadie vende porque suele estar prohibido-, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Introducir después en la yogurtera encendida o robot de cocina y continuar el proceso.
    La leche fresca o pasterurizada -la que se vende en frío en los supermercados-, no hace falta volver a calentarse.

  • Verter el fermento completo de la píldora o del sobre en una cuchara y dividirlo a ojo en partes iguales entre los distintos vasos de la yogurtera, o volcarlo en el recipiente del robot de cocina o de la olla eléctrica, y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • En caso de usar los vasos de la yogurtera, no se cerrarán de forma hermética con las tapas de rosca. Se dejarán abiertos, aunque estarán protegidos por la campana grande de plástico que cubre la yogurtera, que tiene el fin de evitar que estos se contaminen, a la vez que produce un efecto invernadero. Según la época del año, además de la campana que cubre la yogurtera, deberemos tapar también los yogures con su pequeña tapa de plástico, pero sin enroscarla, consiguiendo así subir un poco más la temperatura. También en función de la época de año, subiremos o bajaremos un poco el termostato del robot de cocina, pues el ambiente externo influye también en la temperatura de trabajo final. Medir con un termómetro de cocina para alcanzar la temperatura deseada, aunando la temperatura del aparato y la del ambiente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor,  lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de algunas horas horas en el frigorífico -a gusto de cada uno-, estará listo para consumirse y habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    El yogur puede permanecer en el frigorífico unos siete días en buen estado, sobre todo si no abrimos y cerramos con frecuencia el recipiente en el que se encuentra. Por eso, si hemos elaborado el yogur en el robot de cocina o en vasos grandes,  puede ser conveniente distribuirlo en recipientes más pequeños para su consumición, de  medio litro, por ejemplo.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 4 ó 5 cucharadas soperas rasas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -de 3 a 5 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

Para todos los yogures y para el kéfir
  • Encender el horno a la temperatura mínima (45º-50ºC) y colocar dentro el recipiente vacío donde vayamos a elaborar el yogur, para que se vaya calentando. Es importante que el recipiente se encuentre limpio. Será más cómodo emplear uno o dos  recipientes grandes y ayudará que sean de barro, para preservar mejor el calor, aunque también pueden ser de cristal.  Mantener el horno a esta temperatura  unos cinco minutos con el recipiente dentro.
  • Calentar la leche (pasteurizada o UHT) en un cazo limpio a la temperatura que indique la tabla, según el fermento que vayamos a utilizar.
  • Cuando la leche alcance la temperatura indicada en la tabla, se retirará del fuego, y se verterá en el recipiente que está en el horno.
    Con leche fresca, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Meter después en el horno y continuar el proceso.
  • Si empleáramos leche si lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.
  • Añadir el fermento completo de la píldora o del sobre (o dividir a partes iguales entre varios recipientes), y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • Introducir el recipiente en el horno y APAGARLO. Tapar con un paño de cocina limpio. También se puede cubrir con la tapadera del recipiente, sin enroscarla ni cerrarla herméticamente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento. Es importante ajustarse lo máximo a las temperaturas sugeridas y no sobrepasarlas en muchos grados, sobre todo en los yogures bífidus.
  • No abrir el horno sin necesidad, para conservar mejor el calor. Si a las dos horas comprobamos con el termómetro que la temperatura ha descendido en la leche, volveremos a encender el horno unos cinco minutos al mínimo, hasta que la leche alcance de nuevo la temperatura idónea. Se puede repetir esta operación cada dos horas. En este sentido, si optamos por el horno, es mejor elaborar el yogur durante el día, para controlarlo mejor y evitar también así las bajadas de temperatura de la noche.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está bien hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor, lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado.

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de algunas horas en el frigorífico, estará listo para consumirse y la textura habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 5 ó 6 cucharadas soperas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -de 3 a 5 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

+ En yogurtera, robot de cocina u olla eléctrica.
 

En yogurtera

La mayoría de las yogurteras del mercado funcionan a 39 o 40 º, aunque la temperatura puede variar un poco al alza o a la baja dependiendo de las épocas del año, y la habitación.

Nuestros fermentos para yogur y kéfir más completos desde el punto de vista probiótico son sin duda los que llevan Bífidus, pues tienen mayor variedad de bacterias y colonizan el intestino delgado y el grueso: Búlgaro con Bífidus, Acidóphilus con Bífidus y kéfir con Bífidus. Son nuestros yogures estrella y los que más recomendamos.

Estos tres fermentos se van a desarrollar perfectamente en una yogurtera convencional, como la que la mayoría de la gente tiene en casa. Simplemente hay que llenar los vasitos con la bebida elegida, abrir el sobre o la cápsula del fermento, volcar el contenido completo en una cuchara y dividirlo a ojo entre cada vasito. A los 3 minutos removeremos el fermento que está flotando en cada vasito para que se disuelva mejor. Se coloca a continuación la campana de la yogurtera (no hace falta poner la tapa de cada yogur) y a esperar de 8 a 10 horas. Abajo se explica el proceso más minuciosamente.

Si uno, por razones culinarias o por un motivo terapéutico concreto, quiere elaborar yogur Búlgaro original o yogur natural occidental (que no llevan Bífidus), necesitaría unos 44º ó 45º para obtener una textura adecuada. Para ello puede, emplear el método del horno (ver el apartado correspondiente en nuestra página) o comprarse una yogurtera que permita regular la temperatura, como la ONECONCEPT, que puede regularse entre 30º y 45º, por lo que sirve para:

-yogur y kéfir con Bífidus (que se hacen entre 38 y 40º).

-yogur Búlgaro original (sin bífidus, que se hace a 45º).

-Y para kéfir sin bífidus, que se hace a 29º o 30º.

La yogurtera ONECONCEPT se puede comprar en Amazon.es. Es un poco más cara que una yogurtera convencional, pero una gran inversión.

Algunas personas que hacen habitualmente yogur se cansan del método de los vasitos. En tal caso, caben dos opciones: buscar botes de cristal más no muy altos –poco más que los vasitos- pero mucho más anchos, que permitan con dos o tres recipientes hacer la misma cantidad de yogur que con 6 ó 7 vasitos. Para asegurarse de que la yogurtera calienta bien la bebida en esos botes, podemos comprar un termómetro digital de cocina y medir la temperatura, para comprobar si no baja de los 38º. O bien emplear una olla eléctrica, como la que recomendamos un poco más abajo.

¿Se debe calentar la leche o bebida antes de echarla en la yogurtera? No es preciso, sólo que si se hace –midiéndolo bien con un termómetro de cocina- la fermentación comenzará antes y el proceso durará una hora menos aprox. Ahorraremos algo de tiempo. Pero se puede usar la bebida a temperatura ambiente. Eso sí, no echar nunca la bebida fría del frigorífico, porque entonces la yogurtera deberá emplear un tiempo mayor en calentarla.

Por último, añadir que algunas yogurteras trabajan con agua dentro del recipiente en el que se colocan los vasos –para distribuir mejor el calor- y otras no. Seguir las instrucciones en cada caso.

En robot de cocina

Si tenemos un robot de cocina, ajustar a 39º o 45º, según el yogur que vayamos a preparar. Algunos robots de cocina sólo permiten ajustar la temperatura de 5 en 5 grados. En tal caso, para los yogures con bífidus,  ajustar a 40º en vez de a 39º. Llenar el recipiente del robot con la cantidad de leche que deseemos, pues con una sola píldora  se pueden fermentar 3 litros a la vez, y con un sobre hasta 5 litros. COMO EL RECIPIENTE DEL ROBOT DE COCINA SUELE SER GRANDE, SI ESTAMOS USANDO VARIOS LITROS DE LECHE, A VECES TENDREMOS QUE SUBIR UNOS GRADOS MÁS LA TEMPERATURA DEL TERMOSTATO  PARA QUE TODA LA LECHE ALCANCE LA TEMPERATURA DESEADA. Por ej., para llegar a los 40º, puede que tengamos que ajustarlo a 45º. USAR UN TERMÓMETRO DE COCINA PARA CORREGIR ESTE POSIBLE DESAJUSTE. Algunos robots de cocina no tienen la opción de desconectar la hélice del motor mientras calienta a la temperatura programada, provocando un ruido que resulta demasiado molesto durante todas las horas que dura la fermentación.

En olla eléctrica

Algunas ollas eléctricas (de entre 3 y 6 litros de capacidad) tienen una función para hacer yogur. Con estas ollas, podemos elaborar ¡una cantidad mucho mayor de yogur de una sola vez y en un solo recipiente! Una olla eléctrica que nos gusta especialmente es la olla GM, Modelo Beta, que cuenta con una función automática de yogur, que calienta a unos 40º. Resulta idónea, por tanto, para hacer yogur o kéfir con Bífidus, que como se ha indicado más arriba, es el más sencillo de elaborar y el más completo desde el punto de vista probiótico.

Tiene una capacidad máxima de 3 litros, de modo que con una sola cápsula o sobre de nuestros fermentos, tendremos 3 litros de yogur de una vez -o menos cantidad, si no llenamos el recipiente del todo-, que al final podemos guardar en distintos recipientes grandes, para no estar abriendo y cerrando siempre un único contenedor -que lo hace más vulnerable a la contaminación bacteriana del frigorífico-. El último de esos recipientes lo usaremos para las resiembras.

El contenedor de esta olla es de alumino por fuera, pero de cerámica por dentro, por lo que no es perjudicial para la salud.

Se puede emplear incluso para elaborar yogur Búlgaro, con un pequeño truco: Se vierte la bebida en el recipiente, se pone otro programa que no sea el de yogur, y ESTANDO  MUY PENDIENTES,  CON UN TERMÓMEETRO  DE COCINA, al llegar a los 45º se apaga el programa que estamos empleando para calentar la bebida y se activa la función yogur. Aunque la función yogur llega sólo a los 40º, como la bebida la hemos calentado a 45º, permanecerá a esa temperatura un buen tiempo. A las 3 ó 4 horas podemos volver a subirle un poco la temperatura, repitiendo el proceso si queremos. Pero esto sólo si nos interesa hacer yogur Búlgaro original o natural occidental. CON EN EL RESTO SÓLO HAY QUE VOLCAR LA BEBIDA, ESPARCIR EL FERMENTO, REMOVER A LOS TRES O CUATRO MINUTOS, DARLE AL PROGRAMA DE YOGUR Y ESPERAR EL TIEMPO PRECISO.

Se puede comprar en Amazon.es

ES IMPORTANTE RECORDAR que con la olla eléctrica, al hacer las resiembras, tendremos que cortar el programa de yogur a la mitad y sacar antes el yogur ya elaborado, pues las resiembras son mucho más cortas. Que cada uno lo quite a su gusto.

SI USTED YA TIENE OTRO MODELO DE OLLA ELÉCTRICA GM SIN FUNCIÓN YOGUR PUEDE poner cualquier programa, calentar la leche a  3 ó 4 grados más de la temperartura deseada mediante un termómetro de cocina, con cuidado de no pasarse. Apagar el programa al llegar a la temperatura elegida y cerrar inmediatamente la olla. Repetir el proceso cada dos o tres horas hasta que el yogur esté hecho. Si el entorno no es muy frío, la olla puede ir conservando la temperatura, bajándola muy lentamente mientras está apagada -al permanecer cerrada-, recuperándo la temperatura cada dos o tres horas con el sistema explicado. Es el mismo método que el horno, pero aplicado a la olla eléctrica.

Estos serían, en resumen, los pasos a seguir CON CUALQUIERA DE LOS MÉTODOS CON FUNCIÓN YOGUR -yogurtera, olla eléctrica o robot de cocina-:

  • Encender la yogurtera, olla o robot de cocina para que vayan ganando temperatura. Se puede calentar la leche al fuego para ahorrar tiempo, hasta que alcance la temperatura deseada (medir con termómetro de cocina para no pasarse). Este paso puede omitirse si usamos leche del tiempo,  no  refrigerada.

    Si empleáramos leche sin lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.

    Verterla a continuación en el vaso del robot de cocina,  en los recipientes que trae la yogurtera o en unos vasos similares que tengamos en casa, pero que nos permita cubrirlos con la tapa o campana grande de la yogurtera.

    Con leche cruda -que casi nadie vende porque suele estar prohibido-, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Introducir después en la yogurtera encendida o robot de cocina y continuar el proceso.
    La leche fresca o pasterurizada -la que se vende en frío en los supermercados-, no hace falta volver a calentarse.

  • Verter el fermento completo de la píldora o del sobre en una cuchara y dividirlo a ojo en partes iguales entre los distintos vasos de la yogurtera, o volcarlo en el recipiente del robot de cocina o de la olla eléctrica, y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • En caso de usar los vasos de la yogurtera, no se cerrarán de forma hermética con las tapas de rosca. Se dejarán abiertos, aunque estarán protegidos por la campana grande de plástico que cubre la yogurtera, que tiene el fin de evitar que estos se contaminen, a la vez que produce un efecto invernadero. Según la época del año, además de la campana que cubre la yogurtera, deberemos tapar también los yogures con su pequeña tapa de plástico, pero sin enroscarla, consiguiendo así subir un poco más la temperatura. También en función de la época de año, subiremos o bajaremos un poco el termostato del robot de cocina, pues el ambiente externo influye también en la temperatura de trabajo final. Medir con un termómetro de cocina para alcanzar la temperatura deseada, aunando la temperatura del aparato y la del ambiente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor,  lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de algunas horas horas en el frigorífico -a gusto de cada uno-, estará listo para consumirse y habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    El yogur puede permanecer en el frigorífico unos siete días en buen estado, sobre todo si no abrimos y cerramos con frecuencia el recipiente en el que se encuentra. Por eso, si hemos elaborado el yogur en el robot de cocina o en vasos grandes,  puede ser conveniente distribuirlo en recipientes más pequeños para su consumición, de  medio litro, por ejemplo.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 4 ó 5 cucharadas soperas rasas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -de 3 a 5 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

+ En el horno
Para todos los yogures y para el kéfir
  • Encender el horno a la temperatura mínima (45º-50ºC) y colocar dentro el recipiente vacío donde vayamos a elaborar el yogur, para que se vaya calentando. Es importante que el recipiente se encuentre limpio. Será más cómodo emplear uno o dos  recipientes grandes y ayudará que sean de barro, para preservar mejor el calor, aunque también pueden ser de cristal.  Mantener el horno a esta temperatura  unos cinco minutos con el recipiente dentro.
  • Calentar la leche (pasteurizada o UHT) en un cazo limpio a la temperatura que indique la tabla, según el fermento que vayamos a utilizar.
  • Cuando la leche alcance la temperatura indicada en la tabla, se retirará del fuego, y se verterá en el recipiente que está en el horno.
    Con leche fresca, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Meter después en el horno y continuar el proceso.
  • Si empleáramos leche si lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.
  • Añadir el fermento completo de la píldora o del sobre (o dividir a partes iguales entre varios recipientes), y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • Introducir el recipiente en el horno y APAGARLO. Tapar con un paño de cocina limpio. También se puede cubrir con la tapadera del recipiente, sin enroscarla ni cerrarla herméticamente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento. Es importante ajustarse lo máximo a las temperaturas sugeridas y no sobrepasarlas en muchos grados, sobre todo en los yogures bífidus.
  • No abrir el horno sin necesidad, para conservar mejor el calor. Si a las dos horas comprobamos con el termómetro que la temperatura ha descendido en la leche, volveremos a encender el horno unos cinco minutos al mínimo, hasta que la leche alcance de nuevo la temperatura idónea. Se puede repetir esta operación cada dos horas. En este sentido, si optamos por el horno, es mejor elaborar el yogur durante el día, para controlarlo mejor y evitar también así las bajadas de temperatura de la noche.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está bien hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor, lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado.

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de algunas horas en el frigorífico, estará listo para consumirse y la textura habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 5 ó 6 cucharadas soperas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -de 3 a 5 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

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