Hacer yogur con leche

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YOGUR SIN BIFIDUS

Yogur Búlgaro original
Yogur Occidental
43º a 45º C
1ª Siembra: 6-8 horas
2ª Siembra: 3-4horas

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YOGUR CON BIFIDUS

Bifidobúlgaro
Bífido puro
BífidoKéfir
Acidóphilus con Bífidus
38-39ºC
1ª Siembra: 6-8 horas
2ª Siembra: 3-4horas

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KÉFIR

Kéfir normal (sin bífidus)
-
-
En torno a 29º
1ª Siembra: 14-22 horas
2ª Siembra: 6-8 horas.

Variaciones de la temperatura:
A la hora de ajustar la temperatura, tener en cuenta la época del año, la hora del día, el ambiente de la habitación, las condiciones meteorológicas, etc. Por ello, al cabo de un rato de fermentación, será bueno comprobar la temperatura con un termómetro de cocina, pues no siempre coincidirá la temperatura que indique la máquina con la real. Subir o bajar en su caso.

Variaciones del tiempo:
A veces se necesitará algo más de tiempo del indicado, según la cantidad de fermento y leche empleados, la temperatura, etc. Probar y prolongar el tiempo, en su caso.

Litros de leche:
Con sobre: fermenta hasta cinco litros a la vez, aunque se puede usar menos cantidad.
Con píldora: hasta tres litros a la vez, aunque se puede usar menos cantidad.

Instrumentos:
Además del horno, el robot de cocina o yogurtera y los recipientes empleados, es imprescindible utilizar un termómetro de cocina.

Tipos de leche.
Se puede emplear cualquier tipo de leche, pero una leche UHT de poca calidad, aunque fermentará igualmente, producirá un yogur con variaciones en al sabor, en la textura y en el aroma.

Modos de preparación

Para todos los yogures y para el kéfir
  • Encender el horno a la temperatura mínima (45º-50ºC) y colocar dentro el recipiente vacío donde vayamos a elaborar el yogur, para que se vaya calentando. Es importante que el recipiente se encuentre limpio. Será más cómodo emplear uno o dos  recipientes grandes y ayudará que sean de barro, para preservar mejor el calor, aunque también pueden ser de cristal.  Mantener el horno a esta temperatura  unos cinco minutos con el recipiente dentro.
  • Calentar la leche (pasteurizada o UHT) en un cazo limpio a la temperatura que indique la tabla, según el fermento que vayamos a utilizar.
  • Cuando la leche alcance la temperatura indicada en la tabla, se retirará del fuego, y se verterá en el recipiente que está en el horno.
    Con leche fresca, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Meter después en el horno y continuar el proceso.
  • Si empleáramos leche si lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.
  • Añadir el fermento completo de la píldora o del sobre (o dividir a partes iguales entre varios recipientes), y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • Introducir el recipiente en el horno y APAGARLO. Tapar con un paño de cocina limpio. También se puede cubrir con la tapadera del recipiente, sin enroscarla ni cerrarla herméticamente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento. Es importante ajustarse lo máximo a las temperaturas sugeridas y no sobrepasarlas en muchos grados, sobre todo en los yogures bífidus.
  • No abrir el horno sin necesidad, para conservar mejor el calor. Si a las dos horas comprobamos con el termómetro que la temperatura ha descendido en la leche, volveremos a encender el horno unos cinco minutos al mínimo, hasta que la leche alcance de nuevo la temperatura idónea. Se puede repetir esta operación cada dos horas. En este sentido, si optamos por el horno, es mejor elaborar el yogur durante el día, para controlarlo mejor y evitar también así las bajadas de temperatura de la noche.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está bien hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor, lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado.

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de al menos 6 horas en el frigorífico, estará listo para consumirse y la textura habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 4 ó 5 cucharadas soperas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -3 ó 4 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

Según la yogurtera servirá sólo para unos yogures o para todos. Con un robot de cocina regulable a 40 y 45º podremos hacer todos los yogures.

La mayoría de las yogurteras del mercado funcionan a 39 o 40 º, por lo que sólo nos servirían para elaborar los yogures con bífidus. Sin embargo, ciertas yogurteras de algunas marcas pueden llegar a los 43º o 45º, aunque no son demasiadas. Para saber qué temperatura alcanza nuestra yogurtera, será preciso realizar una prueba con leche o agua, introduciendo los vasos sin su correspondiente tapa de rosca, y cubriendo la yogurtera con la campana de plástico. Al cabo de un buen rato, se medirá la temperatura con el termómetro de cocina, ya que rara vez se indica el dato de la temperatura máxima de trabajo en las especificaciones de estos aparatos.

Hay que tener en cuenta que la temperatura puede variar algo dependiendo de la época del año, la hora del día, el ambiente de la habitación, las condiciones meteorológicas, etc.
Si queremos elaborar el yogur occidental o el búlgaro original –el favorito de muchas personas-, tendríamos que emplear el horno, un robot de cocina que permita calentar a 45º, o bien una yogurtera que alcance los 43º a 45º , pues estos fermentos precisan de dicha temperatura para llegar a cuajar bien, lográndose así un producto de mayor calidad. Si optamos por la yogurtera, tendríamos que buscar algunos modelos específicos –en su mayoría de marcas alemanas-, como serían por ejemplo:

  • Yoguertera Steba JM1 o Steba JM2, que alcanzan ambas los 45 º.
  • Yogurtera Rommelbacher JG 40, que trabaja en un rango ente los 42 y los 44º.
  • Oneconcept, con ajuste de temperatura.

La yogurtera Oneconcept resulta especialmente interesante, pues además de ser económica, cuenta con ajuste de temperatura, con lo cual nos sirve para elaborar yogur bífidus, búlgaro original, occidental y kéfir. Además trae la opción de hacer natto japonés y de fermentar vino.
Todas estas yogurteras se pueden comprar a través de Amazon.es

Si tenemos un robot de cocina, ajustar a 39º o 45º, según el yogur que vayamos a preparar. Algunos robots de cocina sólo permiten ajustar la temperatura de 5 en 5 grados. En tal caso, para los yogures con bífidus,  ajustar a 40º en vez de a 39º. Llenar el recipiente del robot con la cantidad de leche que deseemos, pues con una sola píldora  se pueden fermentar 3 litros a la vez, y con un sobre hasta 5 litros. COMO EL RECIPIENTE DEL ROBOT DE COCINA SUELE SER GRANDE, SI ESTAMOS USANDO VARIOS LITROS DE LECHE, A VECES TENDREMOS QUE SUBIR UNOS GRADOS MÁS LA TEMPERATURA DEL TERMOSTATO  PARA QUE TODA LA LECHE ALCANCE LA TEMPERATURA DESEADA. Por ej., para llegar a los 40º, puede que tengamos que ajustarlo a 45º. USAR UN TERMÓMETRO DE COCINA PARA CORREGIR ESTE POSIBLE DESAJUSTE.

Si compramos o tenemos en casa una yogurtera que sólo trabaje a 43-45º, pensada para el yogur occidental –el más corriente- o el búlgaro original, y quisiéramos alguna vez elaborar un yogur bífidus con ella, tendríamos que emplear algún truco para bajar la temperatura hasta los 38 ó 39 º, como colocar en la base de cada vasito una tapa que sirva de aislante, con el fin de que los vasos no tengan contacto directo con la base; o usar vasos o botes algo más grandes que los originales y sin la campana de plástico que cubre la yogurtera, empleando en su lugar un paño de cocina.
Si quisiéramos bajar aún más la temperatura para elaborar kéfir (29º), deberíamos emplear un bote muy grande y alto, también cubierto con un paño de cocina o su tapa original sin enroscar, colocando una tapa de plástico también en la base del bote. De esta forma, al ser el recipiente más alto, no estar cubierto por la campana de plástico de la yogurtera, y no hallarse en contacto directo con la base de la yogurtera, se puede lograr bajar considerablemente la temperatura de la leche.

Para conseguir descender hasta los 38 o 39 grados o hasta los 29º o menos, cada uno deberá experimentar, por tanto, con uno o varios de los métodos propuestos, haciendo uso del termómetro de cocina.
No obstante, si vamos a elaborar siempre el yogur búlgaro o el occidental, empelaremos estas yogurteras alemanas de 43-45º con sus vasitos y campana de plástico, de modo normal.
Por último, añadir que algunas yogurteras trabajan con agua dentro del recipiente en el que se colocan los vasos –para distribuir mejor el calor- y otras no. Seguir las instrucciones en cada caso.

Estos serían, en resumen, los pasos a seguir:

  • Encender la yogurtera o robot de cocina para que vayan ganando temperatura. Se puede calentar la leche al fuego para ahorrar tiempo, hasta que alcance la temperatura deseada (medir con termómetro de cocina para no pasarse). Este paso puede omitirse si usamos leche del tiempo,  no  refrigerada.

    Si empleáramos leche sin lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.

    Verterla a continuación en el vaso del robot de cocina,  en los recipientes que trae la yogurtera o en unos vasos similares que tengamos en casa, pero que nos permita cubrirlos con la tapa o campana grande de la yogurtera.

    Con leche fresca, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Introducir después en la yogurtera encendida o robot de cocina y continuar el proceso.

  • Añadir el fermento completo de la píldora o del sobre, dividiéndolo a partes iguales entre los distintos vasos de la yogurtera, o en el recipiente del robot de cocina, y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • En caso de usar los vasos de la yogurtera, no se cerrarán de forma hermética con las tapas de rosca. Se dejarán abiertos, aunque estarán protegidos por la campana grande de plástico que cubre la yogurtera, que tiene el fin de evitar que estos se contaminen, a la vez que produce un efecto invernadero. Según la época del año, además de la campana que cubre la yogurtera, deberemos tapar también los yogures con su pequeña tapa de plástico, pero sin enroscarla, consiguiendo así subir un poco más la temperatura. También en función de la época de año, subiremos o bajaremos un poco el termostato del robot de cocina, pues el ambiente externo influye también en la temperatura de trabajo final. Medir con un termómetro de cocina para alcanzar la temperatura deseada, aunando la temperatura del aparato y la del ambiente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor,  lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de al menos 6 horas en el frigorífico, estará listo para consumirse y habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    El yogur puede permanecer en el frigorífico unos siete días en buen estado, sobre todo si no abrimos y cerramos con frecuencia el recipiente en el que se encuentra. Por eso, si hemos elaborado el yogur en el robot de cocina o en vasos grandes,  puede ser conveniente distribuirlo en recipientes más pequeños para su consumición, de  medio litro, por ejemplo.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 4 ó 5 cucharadas soperas rasas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -3 ó 4 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

+ En el horno
Para todos los yogures y para el kéfir
  • Encender el horno a la temperatura mínima (45º-50ºC) y colocar dentro el recipiente vacío donde vayamos a elaborar el yogur, para que se vaya calentando. Es importante que el recipiente se encuentre limpio. Será más cómodo emplear uno o dos  recipientes grandes y ayudará que sean de barro, para preservar mejor el calor, aunque también pueden ser de cristal.  Mantener el horno a esta temperatura  unos cinco minutos con el recipiente dentro.
  • Calentar la leche (pasteurizada o UHT) en un cazo limpio a la temperatura que indique la tabla, según el fermento que vayamos a utilizar.
  • Cuando la leche alcance la temperatura indicada en la tabla, se retirará del fuego, y se verterá en el recipiente que está en el horno.
    Con leche fresca, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Meter después en el horno y continuar el proceso.
  • Si empleáramos leche si lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.
  • Añadir el fermento completo de la píldora o del sobre (o dividir a partes iguales entre varios recipientes), y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • Introducir el recipiente en el horno y APAGARLO. Tapar con un paño de cocina limpio. También se puede cubrir con la tapadera del recipiente, sin enroscarla ni cerrarla herméticamente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento. Es importante ajustarse lo máximo a las temperaturas sugeridas y no sobrepasarlas en muchos grados, sobre todo en los yogures bífidus.
  • No abrir el horno sin necesidad, para conservar mejor el calor. Si a las dos horas comprobamos con el termómetro que la temperatura ha descendido en la leche, volveremos a encender el horno unos cinco minutos al mínimo, hasta que la leche alcance de nuevo la temperatura idónea. Se puede repetir esta operación cada dos horas. En este sentido, si optamos por el horno, es mejor elaborar el yogur durante el día, para controlarlo mejor y evitar también así las bajadas de temperatura de la noche.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está bien hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor, lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado.

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de al menos 6 horas en el frigorífico, estará listo para consumirse y la textura habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 4 ó 5 cucharadas soperas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -3 ó 4 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

+ En yogurtera o en robot de cocina
Según la yogurtera servirá sólo para unos yogures o para todos. Con un robot de cocina regulable a 40 y 45º podremos hacer todos los yogures.

La mayoría de las yogurteras del mercado funcionan a 39 o 40 º, por lo que sólo nos servirían para elaborar los yogures con bífidus. Sin embargo, ciertas yogurteras de algunas marcas pueden llegar a los 43º o 45º, aunque no son demasiadas. Para saber qué temperatura alcanza nuestra yogurtera, será preciso realizar una prueba con leche o agua, introduciendo los vasos sin su correspondiente tapa de rosca, y cubriendo la yogurtera con la campana de plástico. Al cabo de un buen rato, se medirá la temperatura con el termómetro de cocina, ya que rara vez se indica el dato de la temperatura máxima de trabajo en las especificaciones de estos aparatos.

Hay que tener en cuenta que la temperatura puede variar algo dependiendo de la época del año, la hora del día, el ambiente de la habitación, las condiciones meteorológicas, etc.
Si queremos elaborar el yogur occidental o el búlgaro original –el favorito de muchas personas-, tendríamos que emplear el horno, un robot de cocina que permita calentar a 45º, o bien una yogurtera que alcance los 43º a 45º , pues estos fermentos precisan de dicha temperatura para llegar a cuajar bien, lográndose así un producto de mayor calidad. Si optamos por la yogurtera, tendríamos que buscar algunos modelos específicos –en su mayoría de marcas alemanas-, como serían por ejemplo:

  • Yoguertera Steba JM1 o Steba JM2, que alcanzan ambas los 45 º.
  • Yogurtera Rommelbacher JG 40, que trabaja en un rango ente los 42 y los 44º.
  • Oneconcept, con ajuste de temperatura.

La yogurtera Oneconcept resulta especialmente interesante, pues además de ser económica, cuenta con ajuste de temperatura, con lo cual nos sirve para elaborar yogur bífidus, búlgaro original, occidental y kéfir. Además trae la opción de hacer natto japonés y de fermentar vino.
Todas estas yogurteras se pueden comprar a través de Amazon.es

Si tenemos un robot de cocina, ajustar a 39º o 45º, según el yogur que vayamos a preparar. Algunos robots de cocina sólo permiten ajustar la temperatura de 5 en 5 grados. En tal caso, para los yogures con bífidus,  ajustar a 40º en vez de a 39º. Llenar el recipiente del robot con la cantidad de leche que deseemos, pues con una sola píldora  se pueden fermentar 3 litros a la vez, y con un sobre hasta 5 litros. COMO EL RECIPIENTE DEL ROBOT DE COCINA SUELE SER GRANDE, SI ESTAMOS USANDO VARIOS LITROS DE LECHE, A VECES TENDREMOS QUE SUBIR UNOS GRADOS MÁS LA TEMPERATURA DEL TERMOSTATO  PARA QUE TODA LA LECHE ALCANCE LA TEMPERATURA DESEADA. Por ej., para llegar a los 40º, puede que tengamos que ajustarlo a 45º. USAR UN TERMÓMETRO DE COCINA PARA CORREGIR ESTE POSIBLE DESAJUSTE.

Si compramos o tenemos en casa una yogurtera que sólo trabaje a 43-45º, pensada para el yogur occidental –el más corriente- o el búlgaro original, y quisiéramos alguna vez elaborar un yogur bífidus con ella, tendríamos que emplear algún truco para bajar la temperatura hasta los 38 ó 39 º, como colocar en la base de cada vasito una tapa que sirva de aislante, con el fin de que los vasos no tengan contacto directo con la base; o usar vasos o botes algo más grandes que los originales y sin la campana de plástico que cubre la yogurtera, empleando en su lugar un paño de cocina.
Si quisiéramos bajar aún más la temperatura para elaborar kéfir (29º), deberíamos emplear un bote muy grande y alto, también cubierto con un paño de cocina o su tapa original sin enroscar, colocando una tapa de plástico también en la base del bote. De esta forma, al ser el recipiente más alto, no estar cubierto por la campana de plástico de la yogurtera, y no hallarse en contacto directo con la base de la yogurtera, se puede lograr bajar considerablemente la temperatura de la leche.

Para conseguir descender hasta los 38 o 39 grados o hasta los 29º o menos, cada uno deberá experimentar, por tanto, con uno o varios de los métodos propuestos, haciendo uso del termómetro de cocina.
No obstante, si vamos a elaborar siempre el yogur búlgaro o el occidental, empelaremos estas yogurteras alemanas de 43-45º con sus vasitos y campana de plástico, de modo normal.
Por último, añadir que algunas yogurteras trabajan con agua dentro del recipiente en el que se colocan los vasos –para distribuir mejor el calor- y otras no. Seguir las instrucciones en cada caso.

Estos serían, en resumen, los pasos a seguir:

  • Encender la yogurtera o robot de cocina para que vayan ganando temperatura. Se puede calentar la leche al fuego para ahorrar tiempo, hasta que alcance la temperatura deseada (medir con termómetro de cocina para no pasarse). Este paso puede omitirse si usamos leche del tiempo,  no  refrigerada.

    Si empleáramos leche sin lactosa, deberíamos añadir en este momento 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña -no de miel- por litro, y remover bien. La miel podría ejercer durante la fermentación un efecto antibacteriano o bacterioestático. En caso de querer añadir miel, debería hacerse a la hora de consumir el yogur.

    Verterla a continuación en el vaso del robot de cocina,  en los recipientes que trae la yogurtera o en unos vasos similares que tengamos en casa, pero que nos permita cubrirlos con la tapa o campana grande de la yogurtera.

    Con leche fresca, se calentará la leche al fuego a unos 85ºC durante 30 minutos, sin que llegue a hervir, y se dejará después enfriar hasta que alcance la temperatura adecuada. Introducir después en la yogurtera encendida o robot de cocina y continuar el proceso.

  • Añadir el fermento completo de la píldora o del sobre, dividiéndolo a partes iguales entre los distintos vasos de la yogurtera, o en el recipiente del robot de cocina, y mezclar de forma muy suave para disolver el contenido. Si al principio forma grumos, volver a remover suavemente a los 3 minutos.
  • En caso de usar los vasos de la yogurtera, no se cerrarán de forma hermética con las tapas de rosca. Se dejarán abiertos, aunque estarán protegidos por la campana grande de plástico que cubre la yogurtera, que tiene el fin de evitar que estos se contaminen, a la vez que produce un efecto invernadero. Según la época del año, además de la campana que cubre la yogurtera, deberemos tapar también los yogures con su pequeña tapa de plástico, pero sin enroscarla, consiguiendo así subir un poco más la temperatura. También en función de la época de año, subiremos o bajaremos un poco el termostato del robot de cocina, pues el ambiente externo influye también en la temperatura de trabajo final. Medir con un termómetro de cocina para alcanzar la temperatura deseada, aunando la temperatura del aparato y la del ambiente.
  • Dejar el tiempo indicado en la tabla, según el fermento.
  • Al transcurrir el tiempo de fermentación necesario, comprobar la textura, el olor y el sabor del yogur, para asegurarse de que está hecho. Si metemos una cuchara en el yogur, habrá que limpiarla antes de volver a probarlo, para no transportar las bacterias de la boca al recipiente. Si no ha acabado de hacerse a nuestro gusto, se puede dejar un tiempo mayor,  lo que puede aumentar también un poco la acidez del mismo. En raras ocasiones, será preciso un tiempo de fermentación de entre 10 y 12 horas.

    Hay que tener en cuenta que los yogures comerciales llevan a menudo aditivos o espesantes, por lo que nuestro yogur tendrá una textura algo menos espesa, aunque esta variará en función de los distintos fermentos, el tiempo de fermentación y la leche empleada. Si el yogur sabe o huele mal, habrá que desecharlo, pues sería señal de que algo ha fallado en el proceso, o de que la leche se encontraba en mal estado

  • Cuando se haya fermentado a nuestro gusto, colocar el producto en el frigorífico sin agitar, en un recipiente con tapa, esta vez herméticamente cerrado.
  • Después de al menos 6 horas en el frigorífico, estará listo para consumirse y habrá ganado en cremosidad. En el momento de tomarlo, se puede añadir fruta, stevia, azúcar moreno, miel, canela…, siendo la fruta, la stevia –de calidad- y la canela las opciones más sanas, aunque al final de una comida principal es mejor tomarlo sólo, con stevia o canela.

    El yogur puede permanecer en el frigorífico unos siete días en buen estado, sobre todo si no abrimos y cerramos con frecuencia el recipiente en el que se encuentra. Por eso, si hemos elaborado el yogur en el robot de cocina o en vasos grandes,  puede ser conveniente distribuirlo en recipientes más pequeños para su consumición, de  medio litro, por ejemplo.

    Para elaborar la siguiente tanda de yogures (RESIEMBRA), añadir 4 ó 5 cucharadas soperas rasas de un yogur ya hecho por cada litro de leche. El proceso de fermentación será ahora más breve -3 ó 4 horas-, y se podrá repetir un máximo de 4 veces, para mantener la pureza y el efecto probiótico de las bacterias.

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